viernes, 25 de marzo de 2011

La colonia china en Nicaragua



Los primeros inmigrantes chinos en Nicaragua arribaron a las costas del país centroamericano en las segunda mitad del siglo XIX. Al igual que los primeros integrantes de las colonias chinas en las Américas, esos inmigrantes llegaron a Nicaragua huyendo de la caótica situación en que vivía China. El Imperio Ching o de los Manchúes veía aproximarse su ocaso y la incertidumbre se había adueñado del quehacer nacional. La vida era extremadamente ardua y las posibilidades de superación eran casi nulas. Por esas razones, muchos jóvenes optaron por aventurar una mejor suerte en otros países. La mayoría de ellos venían de la provincia de Kwangtung, que era la que tenía relativamente menor control de sus puertos.
Existen algunas referencias de que los primeros chinos llegaron a Nicaragua a mediados del siglo XIX, en los barcos que operaban la Compañía Accesoria de Tránsito, dirigida por Cornelius Vanderbilt, que hacía la travesía Nueva York-San Juan del Norte con el fin de trasladar pasajeros de todo el mundo y principalmente norteamericanos que llegaban a California por la llamada “Fiebre del Oro”.
Los viajeros ingresaban a San Juan del Norte navegando el río del mismo nombre y luego el lago de Granada, para desembarcar en el puerto La Virgen, en Rivas, trasladándose por tierra a San Juan del Sur, donde tomaban otro barco hacia California.
Es posible que entre los miles de pasajeros que realizaron ese trayecto hubieran ciudadanos chinos que se quedaron en Nicaragua atraídos por la belleza natural y la hospitalidad de un país que continúa manteniendo esas mismas características a los inmigrantes de diferentes nacionalidades que han hecho aquí su segunda patria.
Históricamente, se registra la llegada de inmigrantes chinos en 1884 a la Costa Atlántica de Nicaragua; y en 1894 al sector del Pacífico, fijando residencia en las ciudades de León y Managua. Sin embargo, hay limitada documentación en torno a la identidad precisa de esos ciudadanos chinos. Muchos de estos primeros inmigrantes no llegaron directamente de China, sino que venían de Estados Unidos, México y Panamá; donde no habían tenido muchos éxitos en sus esfuerzos por radicarse allí.
Según el historiador nicaragüense, Donovan Brautigam, llegaron los primeros chinos a Bluefields en 1884. Por prejuicio racial de parte del gobierno nicaragüense de turno, tuvieron dificultades legales desde el primer año después de la anexión de la Costa Atlántica. En julio de 1895, el presidente José Santos Zelaya López aprobó un decreto propuesto por el gobernador Agustín Duarte, prohibiendo el desembarque de chinos en toda la Costa Atlántica.

Miembros de la colonia china y sus invitados posan frente al antiguo local del Club Chino en Bluefields, en 1930. (Foto cortesía de J. Fabio Lau Sandino)

Sin embargo, los chinos continuaron llegando, muchos de ellos clandestinamente mediante el soborno a los funcionarios. Se dedicaron principalmente a la agricultura, pesca y comercio al detal. A mediados de la década de 1920, se realizó un censo donde se daba a conocer que Bluefields tenía una población unos cuatro mil habitantes, de los cuales quinientos eran chinos puros.
Hasta mediados del siglo XX, la mayor parte de las las tiendas y negocios del área central comercial de Bluefields estaba en manos de los chinos. Existe incluso la curiosa anecdota de Chow Wing Sing, quien acuñó su propia moneda. Para ese tiempo, la colonia china ya tenía su club social que contaba con un edificio muy presentable de dos pisos donde se realizaban sus actividades sociales y celebraciones como el 10 de octubre, Día de Nacional de la República de China.
Aquellos que desembarcaron por el Pacífico, la colonia china se encargaba de acomodarlos y financiarlos para que se dedicaran al negocio que más se adaptara a sus habilidades. Por lo general, optaban por el comercio minorista y el expendio de comida, negocios en los que tuvieron mucho éxito pues era gente que trabajaba incansablemente día y noche.
Una faceta interesante de este proceso migratorio fue la aparición de restaurantes chinos, que se convirtieron en una verdadera opción para el nicaragüense de clase media pudiera saborear las delicias de la comida oriental. Estos restaurantes ofrecían una amplia variedad de platillos, tanto de origen chino, como de la cocina internacional.
Como la gran mayoría de los inmigrantes chinos en Nicaragua llegaron sin mujeres, muchos se casaron o cohabitaron con ciudadanas locales con las cuales procrearon hijos. Eso explica la presencia hoy de varios apellidos chinos en todos los grupos étnicos de Nicaragua.
En los años 1856 y 1857 estalla la Guerra Nacional de Nicaragua, que al inicio tuvo matiz de una guerra civil involucrando a los legitimistas y democráticos, culminando en la toma del poder por el filibustero William Walker. La oportuna intervención de contingentes militares de las repúblicas centroamericanas acabaron expulsando a las tropas filibusteras.
Al concluir el conflicto, Nicaragua se hallaba gravemente debilitada económicamente, la ciudad de Granada había sido incendiada casi en su totalidad por Walker, y surgió una nueva rivalidad entre liberales y conservadores. Para colmo, surgió una epidemia de cólera que culminó diezmando aún más la población.
Durante el mandato del presidente Tomás Martínez Guerrero, se emitió un decreto en marzo de 1865 donde se ofrecía tierras de cultivo para inmigrantes extranjeros que quisieran dedicarse a la agricultura en Nicaragua. Esto posibilitó la entrada de algunos “operarios chinos” que fueron contratados para trabajar en las plantaciones de caña y algodón. Sin embargo, la cantidad fue mínima y no duraron mucho tiempo en las faenas de campo.
Los inmigrantes chinos que llegaron a ese país a fines del siglo XIX ya no entraron como “culíes” o trabajadores contratados, como ocurrió en otros países latinoamericanos unas décadas antes. Más bien, llegaron con recursos propios y se dedicaron a negocios menores, como serían tiendas, restaurantes y lavanderías.
Las medidas discriminatorias del Decreto de 1895 fueron complementadas con otras restricciones que se le fueron agregando, siendo la más reciente en mayo de 1930. Todas estas medidas discriminatorias contra los chinos fueron finalmente suprimidas con el Decreto No.138 del Congreso de la República en septiembre de 1944.
A partir de las dos últimas décadas del siglo XIX, ya se tienen registros fidedignos de los ciudadanos chinos radicados en Nicaragua, con detalles sobre tales personas y su ocupación. Ya entrado en el siglo XX, se tienen conocimientos de los primeros intentor de la colonia china por organizarse. En 1925, se creó una sociedad mutualista con el nombre de Unión Fraternal China. Esta sociedad funge como entidad encargada de atender a sus conciudadanos hasta 1942. La Asociación China de Nicaragua es fundada el 13 de junio de 1942 en Managua, constituyéndose en una entidad con personería jurídica y sin fines de lucro, debidamente aprobada por el Poder Ejecutivo de la nación centroamericana.
En otras ciudades nicaragüenses donde había presencia de ciudadanos de origen chino también se crearon asociaciones o clubes. Sobresale entre estas organizaciones el Club Chino de Bluefields, que fue fundado en 1920. Tales asociaciones tuvieron diversas suertes, desapareciendo algunas o sufriendo sus locales de las calamidades naturales que han azotado al país en el pasado.
Con la llegada del régimen revolucionario en 1979, muchas de estas asociaciones fueron disueltas o cerradas por los acontecimientos políticos de esa época. Los inmuebles de las mismas fueron confiscados o intervenidos, y en algunos casos, muchos de sus miembros tuvieron que abandonar el país.
El local donde funcionaba el Club Chino, adquirido en 1947, fue destruido por el terremoto de 1972. En 1975, la colonia china decidió adquirir un nuevo lote en la parte oriental de la ciudad capital. En 1978, se tiene programado el inicio de las contrucciones para el nuevo club; pero al año siguiente, con el triunfo de la Revolución Sandinista, se frustra el plan ya que el terreno fue ocupado por un grupo de precaristas.
Durante la Administración de Violeta Barrios de Chamorro, la colonia china gestiona la indemnización por el inmueble perdido; caso que se presenta en 1993. Posteriormente, la Administración de José Arnoldo Alemán Lacayo resuelve en 1998 hacer una permuta con un loto de dos manzanas ubicado en la Carretera a Masaya. Allí se construyó el actual Centro Chino Nicaragüense, donde se realizan actividades sociales, culturales y recreativas.
A pesar de varias décadas de presencia de inmigrantes chinos en Nicaragua, no hubo relaciones a nivel oficial entre los dos países sino hasta el 10 de junio de 1911, cuando llega al país Tam Pui Shum, embajador itinerante para Centroamérica y Panamá del movimiento republicano.
Las relaciones oficiales entre Nicaragua y la República de China se remotan a 1930, cuando llega a Managua el encargado de Negocios temporal de China, P. Chetchong Li, quien asumió al cargo de cónsul ante Nicaragua. Entre sus primeras funciones fue empadronar a la población china residente en ese país centroamericano, emitiendo certificados de registro numerados que sirvieron como documentos de identidad.
Con el terremoto de 1931, se suspendieron las actividades del Consulado de la República de China, siendo reanudadas al año siguiente con la llegada del vicecónsul, Y. T. Ling. El Consulado de la República de China fue elevado a nivel de Legación en 1955. Finalmente, la representación fue elevada a nivel de Embajada en 1967. El primer embajador chino acreditado en Nicaragua fue Tsechang K. Chang, quien presentó sus credenciales en 1962.

Inauguración del Parque Nicaragua en el poblado de Luchow, distrito de Taipei.


Las relaciones diplomáticas entre los dos países se mantuvieron durante la primera etapa tras el triunfo de la Revolución Sandinista. Sin embargo, Nicaragua optó por reconocer a la República Popular China el 7 de diciembre de 1985, y se rompieron las relaciones diplomáticas con la República de China. El 5 de noviembre de 1990, Nicaragua reestableció los lazos diplomáticos con la República de China, y rompió relaciones con China continental.
Con el reestablecimiento de los lazos diplomáticos, Lin Ki-tsen fue designado como embajador de la República de China. Dentro de esta nueva etapa de relaciones oficiales, ambos países han firmado una serie de acuerdos y convenios que activan muchos programas de cooperación bilateral. Dentro de este nuevo contexto diplomático, también emigran hacia Nicaragua muchos ciudadanos taiwaneses, que han realizado múltiples inversiones y han añadido una nueva faceta a la colonia china en ese país.
En 1906, Nicaragua inaugura un Consulado en la entonces colonia británica de Hong Kong. En 1932, el Consulado fue trasladado a territorio chino, nombrándose como cónsul a Max Katt Winkerl. Con el traslado del Gobierno Central a Taiwan en 1949, la Legación Nicaragüense fue trasladada a Taipei.
Según cifras de la Asociación Chino Nicaragüense, la comunidad china en Nicaragua está conformada por unas tres mil personas, los cuales contribuyen a la economía nacional en diferentes sectores productivos y de servicio, entre estos restaurante, tiendas de ropa, entre otros campos. Entre ellos, alrededor del diez por ciento son de origen taiwanés. El resto, en su mayoría, tienen ascedencia cantonesa. Si se cuentan a los nicaragüenses de ascendencia china, la cantidad podría fácilmente llegar a unas doce mil personas.
Las familias chinas que actualmente residen en Nicaragua se sienten muy orgullosas de cómo sus antepasados, con un gran sentido de disciplina y abnegación, fundaron y desarrollaron empresas dedicadas no sólo al comercio, sino que también a la industria, especialmente de dulces, ropa, jabón, así como actividades de transporte, restaurantes, bares, madera, etc., constituyendo en la actualidad un ejemplo de lo que se puede lograr, aún partiendo de cero.


ENTREVISTA

Con motivo de celebrarse el Centenario de la República de China este año, se hizo una entrevista al Embajador de la República de Nicaragua ante la República de China, S.E. William Tapia Alemán, sobre el pasado, el presente y el futuro de las relaciones bilaterales entre estas dos naciones amigas. A continuación, le presentamos un extracto de la entrevista.

Embajador Tapia, ¿Cómo puede describir las relaciones entre Nicaragua y la República de China?
Embajador Tapia Alemán:
Las relaciones entre Nicaragua y la República de China se remontan más allá de hace 75 años, desde que se encontraba en el continente chino, y sólo hubo una breve interrupción en 1985. En 1990 se reanudaron nuevamente las relaciones entre ambas naciones, y desde entonces siempre han sido excelentes.
La primera vez que vine a Taiwan fue en 1963, becado por el Gobierno de la República de China, cursé estudios en la Universidad Nacional de Taiwan; luego, partí en 1968, y regresé nuevamente a Taiwan en 1972, como encargado de negocios. Yo era el jefe de la misión e instalamos la primera oficina de la Embajada de Nicaragua en Taiwan; en 1975 regresé a mi país, y ahora recientemente en 2007, volví a Taiwan como embajador de mi país. He visto a Taiwan crecer, desarrollarse, así como cuando uno ve a una planta que nace, se desarrolla y llega hasta lo alto y sigue creciendo. Taiwan sigue creciendo. Cuando volví en 2007, quedé maravillado de ver cómo Taiwan en tan poco tiempo había logrado un progreso tan grande.
Nicaragua siempre ha mantenido buenas relaciones con Taiwan. Desde que el gobierno sandinista subió al poder las relaciones se han vuelto excelentes, han ido mejorando y ahora mantenemos relaciones diplomáticas, amistosas, comerciales y culturales, todas muy profundas, muy enraizadas.
En el campo diplomático tengo la suerte de ser muy apreciado por el Gobierno de la República de China y he podido de esta manera realizar un trabajo más eficiente, más productivo para mi país, y hemos logrado afianzar los vínculos que unen a nuestros dos países.
En el campo comercial, la relación no podría ser mejor. Con la firma del tratado de libre comercio en enero de 2008, las exportaciones de Nicaragua hacia Taiwan se dispararon y hemos llegado a tener un récord de exportaciones ese mismo año de 18 millones de dólares estadounidenses, aumentando en 2009 a pesar de la recesión económica, y en 2010 seguramente sobrepasaremos los 25 millones sólo de exportaciones de Nicaragua a Taiwan.
En cuanto a las relaciones culturales, todo va muy bien también. Muchos troupes de Taiwan han llegado a Nicaragua y se han presentado en varias ciudades; y de manera recíproca, la gente de Nicaragua también ha participado en muchos eventos culturales.
En relación a las misiones técnicas de la República de China en Nicaragua vale mencionar que Nicaragua es un país extremadamente rico en recursos naturales y agrícolas, y tenemos la suerte de contar con el excelente equipo de trabajo de la Misión Técnica de Taiwan, quizás la mejor entre todas las que tiene en el mundo. Recientemente, se reunieron en Nicaragua todos los jefes de las misiones técnicas de Taiwan en el mundo para estudiar y observar el milagro que ocurre en nuestro país, que ha tenido un altísimo porcentaje de rendimiento desde que se instaló a principios de los años setenta en Nicaragua.
Actualmente, también hay 140 estudiantes nicaraguenses becados por el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de China y TaiwanICDF (el Fondo de Cooperación y Desarrollo Internacional), que cursan estudios a nivel universitario y de postgrado.


S.E. William Tapia Alemán, Embajador de la República de Nicaragua. (Cortesía de Hilmar J. Arévalo R.)



¿Cómo ve el futuro de las relaciones entre ambas naciones?
Embajador Tapia Alemán:
Brillante, para hablar sinceramente, creo que la ayuda desinteresada que siempre nos ha prestado Taiwan, es algo que mi país agradece. Por mi parte, que vine a Taiwan siendo un muchacho de bajos recursos, becado por el Gobierno de la República de China, le debo mucho a Taiwan. Creo que hay que retribuir esa deuda, y hago lo que pueda para que aumenten más y más las relaciones, y se mantengan sólidas, y que no vaya a haber un tropiezo o un paso en falso. Mi meta es que se consoliden más y las mantengamos por siempre. La República de China se lo merece, es un pueblo trabajador, muy culto y educado, con gran carisma y calor humano.

¿Qué mensaje desea dirigirle a la República de China en su Centenario de fundación?
Embajador Tapia Alemán:
Le diría al Gobierno de la República de China y a toda su gente que los felicito por haber llegado a este gran acontecimiento que es la celebración de 100 años de fundación. Es como cuando un individuo celebra sus cien años de vida, que todavía está fuerte y pujante. La República de China con cien años de existencia, se ha mantenido vigorosamente, y sigue siempre más y más hacia arriba. Creo que gracias a sus administraciones anteriores, por ejemplo, la del Generalísimo Chiang Kai-shek y la de su hijo Chiang Ching-kuo —a quienes admiro muchísimo, y a éste último a quien tuve el honor de conocer personalmente— se sentaron las bases de lo que este país es hoy día, a través de la enseñanza, la disciplina, el respeto mutuo, y el amor hacia su terruño. Así como por la voluntad del pueblo de Taiwan, que es un pueblo que trabaja primero por su país; y luego, para su bienestar personal.
Finalmente, reitero mi mensaje de felicitación a la República de China y su pueblo en su cien aniversario de existencia, y que vengan otros cien y cien más.

Entrevista por Hilmar J. Arévalo R.



NOTA: Para confeccionar el presente escrito se ha tomado como referencia la obra Raíces y Huellas Chinas en Nicaragua, de J. Fabio Lau Sandino.

2 comentarios:

  1. Es exelente , que existan relaciones entre Nicaragua y Taiwan.
    Yo soy Manuel Trujillo , vivo desde hase 3 años , en taiwan en la ciudad de tainan , y me gustaria saber , si es posible que mis hijos que viven aqui con migo , puedan octener becas de estudio o bien yo poder conseguir visa de trabajo. mi correo es :manueltrujilloruiz@yahoo.es. gracias.

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  2. o bien si es posible que pueda abrir mi propio taller ,mi oficio es la herreria artesanal, ago trabajos en hierro a mano ,forjados al fuego.

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