lunes, 5 de septiembre de 2011

Forjando lazos solidarios con El Salvador



Al igual que la mayoría de los países centroamericanos, El Salvador no fue un destino primario de las migraciones chinas a fines del siglo XIX e inicios del XX, como consecuencia del deterioro crónico de las condiciones políticas y socioeconómicas en China.
Si bien el siglo XIX presenció una gran oleada migratoria china hacia América Latina, en un esfuerzo inicial por satisfacer la alta demanda de mano de obra requeridad para la expansión económica de la región, los inmigrantes chinos se concentraron en varios puntos considerados como de gran porvenir para los recién llegados, como serían los casos de Panamá, Perú, Chile y Brasil.
La llegada de personas procedentes de China a Centroamérica en general, y El Salvador, en particular, estuvo en gran medida relacionada con migración masiva de asiáticos hacia California durante la segunda mitad del siglo XIX y los primeros años del siglo XX. Cuando se esfumó el sueño de la “Fiebre de Oro” en la costa occidental de Estados Unidos, muchos de los chinos que llegaron allí, decidieron ir a otros destinos al sur del Río Grande.
Motivados algunos de ellos por un espíritu aventurero, otros porque tenían familiares en Centro América, o porque consideraban que serían mejor tratados, procedieron a viajaer hacia México, Guatemala, El Salvador, Honduras y Costa Rica, donde pronto establecieron pequeñas colonias de ultramar.
A partir de ese entonces, se establecieron núcleos comunitarios chinos en cada uno de los países latinoamericanos, formando generalmente fructíferos negocios familiares que se han integrado al desarrollo de los sectores agrícola, industrial, y sobretodo, comercial de las naciones donde se han radicado.
En el caso de El Salvador, la llegada de los primeros inmigrantes cuyos descendientes constituyen la pujante colonia chino-taiwanesa en ese país centroamericano, fue por motivos meramente personales. Esto difiere de la razón que motivó la llegada de inmigrantes chinos en otros países vecinos, como en el caso de Panamá, Perú o algunas islas caribeñas, donde llegaron básicamente para reforzar la fuerza laboral de origen africana que trabajaba en las plantaciones de la región.
Pero al igual que en el resto de los países de la región, los primeros inmigrantes chinos mostraron la fuerte ética de trabajo que ha caracterizado al pueblo chino, y poco a poco, fueron consolidando sus pequeños negocios de ventas al detal o restaurantes en exitosos negocios, íntrinsicamente ligados a las realidades socioeconómicas de la localidad.
Para fines de la primera mitad del siglo XX, varias de las familias de origen chino en El Salvador ya destacaban en sus negocios en empresas de importación y exportación, fábricas de productos textiles y restaurantes.
Muchas fueron las familias insignes que con su ejemplo, han sido promotoras de la armonía social, la integración étnica y el desarrollo económico en El Salvador. La mayor parte de los miembros de la colonia chino-taiwanesa tienen sus orígenes en la provincia de Kwangtung (Guangdong); siendo mucho más reciente la integración de ciudadanos de origen taiwanés al conglomerado social.
Debido a su sitio de procedencia, existe en El Salvador una confusión en la traducción al español de los apellidos de estas familias de origen chino. Como en Kwangtung se hablan varios dialectos emparentados con el cantonés, resulta obvio que la pronunciación de una misma palabra tenga sus variantes. Actualmente, al haberse adoptado el mandarín como idioma oficial, es menor esta confusión.
Sin embargo, los salvadoreños descendientes de chinos que existen en la actualidad siguen haciendo honor a la versión española de sus respectivos apellidos, tal como lo heredaron de sus antepasados. Tomemos por ejemplo el apellido Kuan (關, Guan), uno de los clanes de origen chino más importantes en El Salvador. Por lo antes explicado, podemos encontrar personas de ancestros chinos de ese apellido que se identifican actualmente como Quan, Cuan, Kwan, Quon y Quant. Incluso una rama del clan adoptó un apellido latino, Eguizabal, al establecer su residencia en Santa Tecla.


Funcionarios salvadoreños y taiwaneses presiden la inauguración del Multicentro de Hortofruticultura en La Libertad, construido con asistencia de la Misión Técnica de Taiwan en El Salvador.


Esta realidad la encontramos también en las colonias chinas del resto de los países latinoamericanos, e inclusive en Norteamérica y Europa.
A través de los años, hubo varios esfuerzos por unir a los miembros de la colonia chino-taiwanesa en algún club o sociedad para atender los beneficios de sus asociados. Algunos de ellos tuvieron existencia efímera. En 1982, un grupo de miembros entusiastas de la comunidad china de El Salvador decidió fundar la Asociación Cultural China, en la forma de una organización apolítica, no religiosa y sin fines de lucro.
La sede de la misma se encuentra en la Colonia Escalón de San Salvador. El complejo donde se encuentra ha sido denominado como el Centro Chino, siendo local para multiples eventos sociales, tanto de la comunidad chino-taiwanesa, como de otros sectores de la sociedad salvadoreña.
Según su estatuto orgánico, la Asociación Cultural China tiene como objetivo:
fomentar la amistad y unión entre los descendientes de estirpe china, así como colaborar en el intercambio cultural y educativo de los pueblos chino y salvadoreño.
Hay muchas interesantes anécdotas sobre miembros de la colonia chino-taiwanesa en ese país centroamericano. Cabe destacar como ejemplo la historia de Arturo Quan Sham, quien llegó a El Salvador en 1912, a la edad de doce años. Quan Sham se dedicó a diversas actividades comerciales, llegando a ser una importante figura en los círculos sociales de El Salvador.
Nuestro personaje fue el artífice de un evento anual en la región centroamericana que reúne a las colonias chino-taiwanesas del Istmo. Todo empezó en el transcurso de una comida en Guatemala en 1964, junto con otros empresarios de origen chino de ese último país.
Al año siguiente, Arturo Quan Sham se dio la tarea de visita a todos los presidentes de las colonias chinas en Centroamérica y Panamá; culminando con la suscripción del Acta de Fundación de la Federación de Colonias Chinas de Centroamérica y Panamá. La firma del histórico acuerdo se llevó a cabo en San Salvador, asistiendo al acto Carlos Loo y Fermín Chan por la colonia en Panamá; Luis Wa Chong, por Costa Rica; Juan Wong, por Nicaragua; Joaquín Quan, por Guatemala; y Arturo Quan Sham, por el país anfitrión.
Basado en el Acta, se realizó la primera Convención de las Asociaciones Chinas de Centroamérica y Panamá con gran pompa y colorido en la ciudad de Panamá en 1966. Desde entonces, el magno evento se realiza anualmente en forma rotativa por los seis países del Istmo Centroamericano.







Vista de la mesa de honor de la 46ª Reunión y 39ª Convención de las Asociaciones Chinas de Centroamérica y Panamá que se realizó en San Salvador, El Salvador, del 28 al 30 de julio de 2011.

Recientemente, se llevó a cabo la cuadragésimo cuarta reunión de la federación en la ciudad de San Salvador, con la asistencia de más de 300 delegados de las comunidades chino-taiwanesas de los seis países.
Se estima que en la actualidad, hay varios miles de salvadorenos de ascendencia chino-taiwanea que se dedican a diversas actividades, destacándose muchos empresarios y profesionales exitosos.
En el plano oficial, la República de China inauguró un Consulado en San Salvador en julio de 1922. El 9 de diciembre de 1954, se rubrica el Tratado de Amistad entre la República de China y la República de El Salvador. Al año siguiente, la representación fue elevada a nivel de Legación en 1956, siendo destacado Hsu Tsu como primer embajador ante El Salvador. Posteriormente, la sede fue elevada formalmente en la Embajada de la República de China en El Salvador, en junio de 1961.
Desde entonces, ambos países han mantenido estrechos lazos de amistad, suscribiendo una serie de convenios y tratados que cubren un amplio campo de actividades. En la actualidad, ambos países han firmado acuerdos en las áreas cultural, comercial, técnica, agrícola, tecnológica y científica, así como un convenio de intercambio de comunicaciones.
Un aspecto destacado en las relaciones bilaterales fue la firma del Tratado de Libre Comercio entre la República de China (Taiwan) y la República de El Salvador, el 7 de mayo de 2007. En virtud de este tratado, el volumen de las exportaciones salvadoreñas a Taiwan ha presenciado un enorme crecimiento en los últimos años.


ENTREVISTA
Por Hilmar J. Arevalo R.















S.E. Marta Chang de Tsien
Embajadora de la República de El Salvador.

Foto de Chen Mei-ling

Con motivo al Centenario de la República de China, hemos entrevistado a la Embajadora de la República de El Salvador ante la República de China, S.E. Marta Chang de Tsien, quien nos ilustró sobre las relaciones entre ambos países y las múltiples actividades que realiza su Embajada en pro del fortalecimiento de las relaciones bilaterales.

Sra. Embajadora, ¿puede contarnos un poco sobre el estado de las relaciones actuales entre la República de China y El Salvador?
Embajadora Chang:
La República de China y El Salvador han mantenido relaciones diplomáticas y de amistad por muchísimos años, relaciones que se mantienen muy estables, y cada vez se intensifican más. Ahora que he venido como embajadora he tratado de acercarnos aún más, y por supuesto, las relaciones son muy buenas en los diferentes campos.
La cooperación entre ambos países ha aumentado. En el área de los intercambios culturales, mucha gente viene de allá. Tenemos muchos estudiantes salvadoreños estudiando en universidades de aquí, y eso ayuda al intercambio cultural, de idiomas por ejemplo. Hay aproximadamente 80 estudiantes becados en distintas maestrías, licenciaturas y en toda clase de profesión en muchas universidades en distintos lugares de Taiwan. Estos estudiantes se gradúan y regresan a El Salvador con otra mentalidad en cuanto a cultura, otra percepción que ayuda mucho a nuestro país.
En materia económica, tenemos un tratado de libre comercio con Taiwan, y esto ha intensificado las exportaciones a Taiwan, especialmente de café y azúcar, que son los principales productos de El Salvador.
La agenda de la embajada es bastante dinámica, y realizamos una serie de actividades, no necesariamente programadas, pero sí tenemos un flujo de información en el que nos comunicamos con los ciudadanos salvadoreños, especialmente los estudiantes. Nos reunimos para ocasiones importantes como el Día de la Independencia, Navidad y estamos siempre a la orden para ellos. Yo personalmente asisto a muchas funciones de los estudiantes en las universidades, como por ejemplo, sus graduaciones.
Desde los años setenta, tenemos un convenio de cooperación agrícola, y la misión agrícola de la República de China en El Salvador con sus excelentes técnicos ayuda a los agricultores a promover los cultivos y les enseñan nuevas técnicas. Las frutas en El Salvador han mejorado muchísimo, por ejemplo, la piña, la guayaba, y se están haciendo avances en el cultivo de orquídeas y diversas verduras.
También cabe mencionar los intercambios en medicina, vienen médicos de El Salvador a hacer internados durante varios meses para obtener nuevos conocimientos, y del mismo modo, un grupo de médicos de Taiwan llega a El Salvador para consultar y realizar cirugías, así como a entrenar médicos.

¿Cómo ve el futuro de las relaciones entre la República de China y El Salvador?
Embajadora Chang:
La relación se va a mantener porque es una relación con mucha historia. El Salvador siempre ha apoyado a la República de China en todos sus proyectos, sobre todo en las Naciones Unidas siempre ha votado a su favor para que ingrese a los organismos internacionales.
Una muestra de la solidez de las relaciones son las recientes visitas de altos funcionarios de mi Gobierno: el Vicepresidente de la Asamblea Legislativa, el Ministro de Defensa, el Ministro de Relaciones Exteriores, el Viceministro de Agricultura, entre otras. A nivel empresarial, los intercambios han sido excelentes, y recientemente, muchos empresarios salvadoreños visitaron Taiwan a fin de promover sus productos.
Seguirán viniendo más estudiantes en el futuro, así como especialistas en algunos campos que vienen a hacer cursos de dos o tres semanas. En el aspecto comercial, procuraremos aumentar la cooperación, e incentivar más a los empresarios taiwaneses para que vengan a invertir en El Salvador. El ambiente inversionista allá hasta el momento ha sido muy favorable en el marco del tratado de libre comercio, y ahora el ECFA nos ofrece más oportunidades de exportar hacia Taiwan.

¿Cuál es su mensaje a la República de China en la ocasión de su Centenario?
Embajadora Chang:
Como Embajadora de mi país, y en nombre del Gobierno del presidente Mauricio Funes, deseo enviar al Gobierno y al pueblo de la República de China en Taiwan un caluroso y sincero saludo de felicitación, y deseos de paz y prosperidad en este 100 aniversario de la fundación de la República.
En esta fecha tan gloriosa, deseo expresar que el pueblo salvadoreño se regocija grandemente porque comparte con este pueblo sus ideales de paz y democracia. En este contexto, El Salvador continuará desarrollando sus esfuerzos para que las relaciones bilaterales se mantengan y se fortalezcan. Felicitamos efusivamente al Gobierno de la República de China y a su pueblo por mantener y preservar las relaciones de amistad y respeto que han existido entre ambos países y también por su fuerza pujante y su fortaleza en pro del desarrollo y la educación. Es una magna fecha y los exhortamos a continuar construyendo una sociedad próspera, poderosa, democrática y armoniosa.
Han sido unos años bastante difíciles en muchos aspectos, pero la valentía del pueblo y el Gobierno ha prevalecido, convirtiéndose en una democracia que deseamos imitar porque han sabido valorar y vencer todos los obstáculos para lograr esta gran nación que es hoy día. Salud y prosperidad para todos.


martes, 26 de abril de 2011

Paraguay: Destinos compartidos




A diferencia de muchos otros países latinoamericanos, la presencia de la comunidad de origen chino en Paraguay tiene una historia más reciente. En la mayoría de las otras naciones latinoamericanas, se tiene conocimientos acerca de importantes núcleos de población de origen chino desde el siglo XIX. Sin embargo, se tiene muy pocas referencias sobre la colonia china en Paraguay hasta la segunda mitad del siglo XX.
Tal vez la razón principal de esta situación se deba a que antes del siglo XX había pocos deseos en Paraguay para aceptar la llegada de personas asiáticas interesadas en radicarse en el país sudamericano. Por otro lado, también hay que tener en cuenta que fue recién en la década de 1940 que se presenta un marco regulatorio explícito que señala y clasifica el arribo de ciudadanos asiáticos en calidad de migrantes. Anterior a ello, indistintamente fuesen japoneses, chinos o coreanos, con frecuencia eran sencillamente denominados conjuntamente como “chinos”.
Como se había indicado anteriormente, es muy probable que se hubieran llegado a Paraguay inmigrantes de origen chino, como individuos particulares o pequeños núcleos familiares. La entrada significativa de inmigrantes chinos provenientes de Taiwan se produce en la década de los años sesenta. Tras el inicio de los lazos diplomáticos en 1957, se firman una serie de acuerdos y tratados entre ambos países, que obviamente facilitaron la llegada y la radicación de inmigrantes chinos en Paraguay.
En su vida republicana, la historia paraguaya fue testiga de dos grandes conflictos militares con enormes y severas repercusiones en todos los ámbitos de su realidad nacional. El primer conflicto mayor fue la denominada Guerra de la Triple Alianza (1864-1870), donde Paraguay tuvo que luchar militarmente contra una coalición formada por Argentina, Brasil y Uruguay. La misma ha sido llamada por los paraguayos la Guerra Grande. Los brasileños la conocen en su historia como la Guerra do Paraguai; mientras que los argentinos y uruguayos la demoninan la Guerra del Paraguay.
Ante la enorme cantidad de bajas humanas y saqueos que sufrió la heroíca nación guaraní, lo más lógico de imaginar es que los escasos inmigrantes chinos que se habían radicado en ese país para esa época hubieran corrido con la misma suerte que los paraguayos. Sus pocas pertenencias y documentación debieron desaparecer en medio de la vorágine de cruento conflicto que causó un desastre demográfico, la pérdida de gran parte del territorio nacional y una abultada indemnización de guerra para el Estado Paraguayo.
De 1932 a 1935 se libró la Guerra del Chaco, otro gran conflicto militar que conmovió profundamente al Paraguay. Debido a la aridez y escasa población en la región, los límites de la dependencia político-administrativa del Chaco nunca fueron definidos desde la época colonial. Finalmente, Bolivia y Paraguay en enfrentaron bélicamente por el control del Chaco Boreal.
La Guerra del Chaco tuvo un impacto muy profundo en ambos países, quedando sus respectivas economías seriamente afectadas. Si bien, en términos netamente militares, Paraguay salió victoriosa del conflicto; sin embargo, sucumbió ante los efectos de una severa crisis económica y una sucesión de golpes de estado y dictaduras, que culminaron en la llegada al poder del General Alfredo Stroessner Matiauda en 1954.
Al igual que en la Guerra Grande, se desconoce la realidad de lo que hubiese ocurrido a los inmigrantes chinos que pudieron estar presentes para esa época en terreno guaraní.
La República de China y la República del Paraguay establecieron relaciones diplomáticas el 8 de julio de 1957. En la actualidad, Paraguay tiene su Embajada en la cudad de Taipei; mientras que la República de China tiene su Embajada en Asunción, así como un Consulado General en Ciudad del Este.
A partir de 1961, se han ido incrementando y fortaleciendo las relaciones entre los dos países, a través de las visitas oficiales a nivel presidencial y de altos dignatarios de los dos países, así como con la suscripción de unos cincuenta instrumentos bilaterales que comprenden una amplia gama de materias, cultura, comercio y cooperación económica, cooperación técnica, turismo, inversiones, garantía mutua de inversiones, extradición, contratos de préstamos, cooperación financiera, construcción de obras públicas, transporte aéreo, supresión de visas en pasaportes diplomáticos y oficiales.
Hasta el presente, se han firmado unos treinta convenios bilaterales entre los dos países. El más antiguo de ellos data de mayo de 1962, cuando la República de China y Paraguay rubrican el Tratado de Comercio y Cooperación Económica, siendo reforzado y actualizado con protocolos adicionales y notas reversales. En junio de 1968, las dos naciones firman un Tratado de Amistad. El mismo fue reforzado en 1971 con la firma del Acta sobre Cooperación Técnica y Económica entre la República de China y la República del Paraguay, que da inicio a los programas de cooperación técnica que existen entre los dos países.
Entre los más recientes convenios que han firmado ambos países, tenemos el Tratado de Extradición entre la República de China y la República del Paraguay, firmado en Taipei en abril de 1986; así como el Acuerdo para la Supresión de Visas en Pasaportes Diplomáticos y Oficiales, también rubricado en Taipei en agosto de 2002.
En la actualidad, la mayor parte de la comunidad chino-taiwanesa se encuentra concentrada en Ciudad del Este, situada en la llamada “Triple Frontera, conformada además por Foz do Iguaçu y Puerto Iguazú, puesto que ahí confluyen las fronteras de Paraguay, Brasil y Argentina. En realidad, no se conoce exactamente la cantidad de ciudadanos de ascendencia china, pero se estima que sean entre 15 a 20 mil personas.
Con respecto a sus lugares de origen, estos ciudadanos provienen principalmente de tres áreas geográficas: Taiwan, China continental y Hong Kong. A pesar que existen ciertas diferencias en sus costumbres y dialectos, la relación entre estos tres grupos es generalmente armoniosa y cordial.
Se estima que en todo Paraguay, la comunidad de origen chino llega a unas 40 mil personas. La mayor parte de ellos se dedican al comercio al detal, así como a industrias maquiladoras. Muchos de los taiwaneses que emigraron hacia Paraguay en los años setenta y ochenta, se trasladaron posteriormente a Brasil. De ellos, una cantidad considerable transitan permanentemente entre los dos países, dedicándose al comercio exterior. Hasta el momento, no exiten estadísticas oficiales acerca de la población de ascendencia china en Paraguay.
Jorge Di Masi, experto en asuntos de Asia y el Pacífico del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de La Plata, opina que los inmigrantes chinos en Latinoamérica “se sienten bien porque valoran mucho el fácil contacto con la naturaleza y los espacios grandes que pueden disfrutar a diferencia de los que les ocurre en las grandes y populosas ciudades chinas”. No podía ser más acertada la descripción de la presencia chino-taiwanesa en Paraguay.
Después de Brasil y Perú, posiblemente Paraguay es el país latinoamericano con mayor núcleo poblacional de ascendencia china. La ausencia de discriminación étnica, política o religiosa ha conllevado a los inmigrantes de origen chino a sentirse cómodos en el Paraguay. En la actualidad, se encuentran plenamente integrados en la sociedad guaraní, estando presentes en todas las profesiones y estratos sociales.
En ocasión de celebrarse este año onomásticos importantes para ambos países, se han programado una serie de actividades para conmemorar tanto el Bicentenario de la Independencia del Paraguay como el Centenario de la República de China. Las mismas incluyen exhibiciones de fotos, presentaciones artísticas y culturales, así como festivales de cine en Paraguay. Tales eventos cuentan con el apoyo de organizaciones de la comunidad china en ese país sudamericano, tales como la Cámara de Comercio e Industria Paraguayo-China (Taiwán) y la Asociación Paraguayo-Taiwanesa de Amistad y Cooperación (APTAC).
En Taiwan, la Embajada del Paraguay también ha desplegado una serie de actividades de celebración, incluyendo una importante muestra fotográfica de ese país.


ENTREVISTA
Con motivo de celebrarse el Centenario de la República de China, el embajador de la República del Paraguay en la República de China, S. E. Carlos Martínez Ruiz Díaz, nos hace un resumen acerca de las relaciones entre los dos países.

S.E. Carlos Martínez Ruiz Díaz, Embajador de la República del Paraguay.(Foto cortesía de la Embajada de la Rep. del Paraguay)



Sr. Embajador, ¿nos puede comentar acerca del estado de las relaciones entre Paraguay y la República de China?
Emb. Martínez Ruiz Díaz:
Actualmente, nuestras relaciones están pasando por un buen momento, puesto que hace poco tuvimos la visita del Señor Presidente de la República del Paraguay aquí en la República de China-Taiwan, acompañado del Canciller y dos Ministros. La lectura que podemos hacer de ésto es que nuestras relaciones diplomáticas gozan de buena salud. Considerando que mover a un presidente a tanta distancia y por tantos días, a veces resulta algo muy difícil. Eso principalmente demuestra el grado de amistad que nos une y los más de 53 años de relaciones diplomáticas que tenemos entre Paraguay y (la República de) China-Taiwan.
Además, toda la cooperación que Taiwan realiza con Paraguay está totalmente vigente y siempre desarrollándose de buena manera. Una vez más, con la visita de nuestro Presidente se ratificaron nuestras relaciones. Por otro lado, también va en aumento el intercambio comercial, y ésto hace siempre que las relaciones avancen y se solidifiquen. Basándose en un intercambio comercial fluido e importante, el aumento del cupo de la carne de parte de Taiwan para la compra de este producto desde Paraguay es muy importante. Y hoy, ya tenemos empresarios taiwaneses comprando ese producto del Paraguay; que es una carne realmente ecológica y una de las mejores carnes de Sudamérica. Razón por la cual, el mercado europeo se abastece exclusivamente de la carne paraguaya.
También podemos destacar en estos momentos tenemos empresarios que están muy interesados en aumentar el flujo comercial y están visitando el Paraguay. Desde el año pasado, nosotros hemos facilitado la entrega de visas para los ciudadanos taiwaneses, de manera que puedan visitar Paraguay.

Aparte de las relaciones en lo económico y comercial, ¿nos puede hablar un poco acerca de otros campos, como el cultural, deportivo y otros?
EMRD:
Asimismo, el año pasado se aprobó una ley de intercambio cultural y deportivo entre Paraguay y (la República de) China-Taiwan. Hoy, la misma está vigente y realmente facilita muchísimo tanto que vengan paraguayos para estudiar aquí, así como el reconocimiento finalmente de los títulos universitarios que obtengan los ciudadanos paraguayos becados aquí en Taiwan. Lo que se va a lograr con esta ley es que el intercambio cultural y deportiva sea fluido y que tenga el viso de oficialidad.
Es una ley cultural y ya fue ratificado por el Parlamento de la República del Paraguay y aquí también, en la República de China-Taiwan.

En el futuro, ¿se tiene conocimiento de algún programa en específico por desarrollar?
EMRD:
En estos momentos, las relaciones gozan de buena salud, como ya había manifestado. Y también, en los procesos en los que la cooperación técnica con la República de China-Taiwan se realiza en los diversos campos, tales como la agricultura, la cría de cerdos, la cría de peces, de tilapias, etc., van en aumento. Razón por la cual, nosotros siempre agradecemos a la República de China-Taiwan por todo el apoyo.
Además del aumento de las becas para cursos de grado que se desarrollan aquí en Taiwan, por primera vez el año pasado (2010), Taiwan también ofreció al Paraguay las becas para cursos para estudios exclusivamente del mandarín. O sea, viene la gente por un año y estudia mandarín, que es el idioma de importancia para el futuro considerando la importancia que adquiere cada vez más. También es importante por el comercio internacional que se desarrolla con Asia.

Finalmente, ¿algún mensaje para la República de China en su Centenario?
EMRD:
Mi padre decía que no cualquiera cumple cien años. Por eso, creo que es un momento histórico muy importante para la República de China (Taiwan). El país cumple estos cien años con una interesante vista hacia el futuro. Considerando la firma del ECFA (Acuerdo Marco de Cooperación Económica) con China continental, vemos que se pacifica la situación entre ambos lados del Estrecho de Taiwan y el comercio se vuelve más fluido. Todo eso hará que la República de China-Taiwan realmente tenga un futuro cada vez mejor y se fortalezca económicamente. Yo le deseo a todos los taiwaneses que puedan gozar de los cien años que cumple este país y que tengan mayor prosperidad en el futuro y un bienestar mejor para todas sus familias. Con los deseos de muchas felicidades para todos.

viernes, 25 de marzo de 2011

La colonia china en Nicaragua



Los primeros inmigrantes chinos en Nicaragua arribaron a las costas del país centroamericano en las segunda mitad del siglo XIX. Al igual que los primeros integrantes de las colonias chinas en las Américas, esos inmigrantes llegaron a Nicaragua huyendo de la caótica situación en que vivía China. El Imperio Ching o de los Manchúes veía aproximarse su ocaso y la incertidumbre se había adueñado del quehacer nacional. La vida era extremadamente ardua y las posibilidades de superación eran casi nulas. Por esas razones, muchos jóvenes optaron por aventurar una mejor suerte en otros países. La mayoría de ellos venían de la provincia de Kwangtung, que era la que tenía relativamente menor control de sus puertos.
Existen algunas referencias de que los primeros chinos llegaron a Nicaragua a mediados del siglo XIX, en los barcos que operaban la Compañía Accesoria de Tránsito, dirigida por Cornelius Vanderbilt, que hacía la travesía Nueva York-San Juan del Norte con el fin de trasladar pasajeros de todo el mundo y principalmente norteamericanos que llegaban a California por la llamada “Fiebre del Oro”.
Los viajeros ingresaban a San Juan del Norte navegando el río del mismo nombre y luego el lago de Granada, para desembarcar en el puerto La Virgen, en Rivas, trasladándose por tierra a San Juan del Sur, donde tomaban otro barco hacia California.
Es posible que entre los miles de pasajeros que realizaron ese trayecto hubieran ciudadanos chinos que se quedaron en Nicaragua atraídos por la belleza natural y la hospitalidad de un país que continúa manteniendo esas mismas características a los inmigrantes de diferentes nacionalidades que han hecho aquí su segunda patria.
Históricamente, se registra la llegada de inmigrantes chinos en 1884 a la Costa Atlántica de Nicaragua; y en 1894 al sector del Pacífico, fijando residencia en las ciudades de León y Managua. Sin embargo, hay limitada documentación en torno a la identidad precisa de esos ciudadanos chinos. Muchos de estos primeros inmigrantes no llegaron directamente de China, sino que venían de Estados Unidos, México y Panamá; donde no habían tenido muchos éxitos en sus esfuerzos por radicarse allí.
Según el historiador nicaragüense, Donovan Brautigam, llegaron los primeros chinos a Bluefields en 1884. Por prejuicio racial de parte del gobierno nicaragüense de turno, tuvieron dificultades legales desde el primer año después de la anexión de la Costa Atlántica. En julio de 1895, el presidente José Santos Zelaya López aprobó un decreto propuesto por el gobernador Agustín Duarte, prohibiendo el desembarque de chinos en toda la Costa Atlántica.

Miembros de la colonia china y sus invitados posan frente al antiguo local del Club Chino en Bluefields, en 1930. (Foto cortesía de J. Fabio Lau Sandino)

Sin embargo, los chinos continuaron llegando, muchos de ellos clandestinamente mediante el soborno a los funcionarios. Se dedicaron principalmente a la agricultura, pesca y comercio al detal. A mediados de la década de 1920, se realizó un censo donde se daba a conocer que Bluefields tenía una población unos cuatro mil habitantes, de los cuales quinientos eran chinos puros.
Hasta mediados del siglo XX, la mayor parte de las las tiendas y negocios del área central comercial de Bluefields estaba en manos de los chinos. Existe incluso la curiosa anecdota de Chow Wing Sing, quien acuñó su propia moneda. Para ese tiempo, la colonia china ya tenía su club social que contaba con un edificio muy presentable de dos pisos donde se realizaban sus actividades sociales y celebraciones como el 10 de octubre, Día de Nacional de la República de China.
Aquellos que desembarcaron por el Pacífico, la colonia china se encargaba de acomodarlos y financiarlos para que se dedicaran al negocio que más se adaptara a sus habilidades. Por lo general, optaban por el comercio minorista y el expendio de comida, negocios en los que tuvieron mucho éxito pues era gente que trabajaba incansablemente día y noche.
Una faceta interesante de este proceso migratorio fue la aparición de restaurantes chinos, que se convirtieron en una verdadera opción para el nicaragüense de clase media pudiera saborear las delicias de la comida oriental. Estos restaurantes ofrecían una amplia variedad de platillos, tanto de origen chino, como de la cocina internacional.
Como la gran mayoría de los inmigrantes chinos en Nicaragua llegaron sin mujeres, muchos se casaron o cohabitaron con ciudadanas locales con las cuales procrearon hijos. Eso explica la presencia hoy de varios apellidos chinos en todos los grupos étnicos de Nicaragua.
En los años 1856 y 1857 estalla la Guerra Nacional de Nicaragua, que al inicio tuvo matiz de una guerra civil involucrando a los legitimistas y democráticos, culminando en la toma del poder por el filibustero William Walker. La oportuna intervención de contingentes militares de las repúblicas centroamericanas acabaron expulsando a las tropas filibusteras.
Al concluir el conflicto, Nicaragua se hallaba gravemente debilitada económicamente, la ciudad de Granada había sido incendiada casi en su totalidad por Walker, y surgió una nueva rivalidad entre liberales y conservadores. Para colmo, surgió una epidemia de cólera que culminó diezmando aún más la población.
Durante el mandato del presidente Tomás Martínez Guerrero, se emitió un decreto en marzo de 1865 donde se ofrecía tierras de cultivo para inmigrantes extranjeros que quisieran dedicarse a la agricultura en Nicaragua. Esto posibilitó la entrada de algunos “operarios chinos” que fueron contratados para trabajar en las plantaciones de caña y algodón. Sin embargo, la cantidad fue mínima y no duraron mucho tiempo en las faenas de campo.
Los inmigrantes chinos que llegaron a ese país a fines del siglo XIX ya no entraron como “culíes” o trabajadores contratados, como ocurrió en otros países latinoamericanos unas décadas antes. Más bien, llegaron con recursos propios y se dedicaron a negocios menores, como serían tiendas, restaurantes y lavanderías.
Las medidas discriminatorias del Decreto de 1895 fueron complementadas con otras restricciones que se le fueron agregando, siendo la más reciente en mayo de 1930. Todas estas medidas discriminatorias contra los chinos fueron finalmente suprimidas con el Decreto No.138 del Congreso de la República en septiembre de 1944.
A partir de las dos últimas décadas del siglo XIX, ya se tienen registros fidedignos de los ciudadanos chinos radicados en Nicaragua, con detalles sobre tales personas y su ocupación. Ya entrado en el siglo XX, se tienen conocimientos de los primeros intentor de la colonia china por organizarse. En 1925, se creó una sociedad mutualista con el nombre de Unión Fraternal China. Esta sociedad funge como entidad encargada de atender a sus conciudadanos hasta 1942. La Asociación China de Nicaragua es fundada el 13 de junio de 1942 en Managua, constituyéndose en una entidad con personería jurídica y sin fines de lucro, debidamente aprobada por el Poder Ejecutivo de la nación centroamericana.
En otras ciudades nicaragüenses donde había presencia de ciudadanos de origen chino también se crearon asociaciones o clubes. Sobresale entre estas organizaciones el Club Chino de Bluefields, que fue fundado en 1920. Tales asociaciones tuvieron diversas suertes, desapareciendo algunas o sufriendo sus locales de las calamidades naturales que han azotado al país en el pasado.
Con la llegada del régimen revolucionario en 1979, muchas de estas asociaciones fueron disueltas o cerradas por los acontecimientos políticos de esa época. Los inmuebles de las mismas fueron confiscados o intervenidos, y en algunos casos, muchos de sus miembros tuvieron que abandonar el país.
El local donde funcionaba el Club Chino, adquirido en 1947, fue destruido por el terremoto de 1972. En 1975, la colonia china decidió adquirir un nuevo lote en la parte oriental de la ciudad capital. En 1978, se tiene programado el inicio de las contrucciones para el nuevo club; pero al año siguiente, con el triunfo de la Revolución Sandinista, se frustra el plan ya que el terreno fue ocupado por un grupo de precaristas.
Durante la Administración de Violeta Barrios de Chamorro, la colonia china gestiona la indemnización por el inmueble perdido; caso que se presenta en 1993. Posteriormente, la Administración de José Arnoldo Alemán Lacayo resuelve en 1998 hacer una permuta con un loto de dos manzanas ubicado en la Carretera a Masaya. Allí se construyó el actual Centro Chino Nicaragüense, donde se realizan actividades sociales, culturales y recreativas.
A pesar de varias décadas de presencia de inmigrantes chinos en Nicaragua, no hubo relaciones a nivel oficial entre los dos países sino hasta el 10 de junio de 1911, cuando llega al país Tam Pui Shum, embajador itinerante para Centroamérica y Panamá del movimiento republicano.
Las relaciones oficiales entre Nicaragua y la República de China se remotan a 1930, cuando llega a Managua el encargado de Negocios temporal de China, P. Chetchong Li, quien asumió al cargo de cónsul ante Nicaragua. Entre sus primeras funciones fue empadronar a la población china residente en ese país centroamericano, emitiendo certificados de registro numerados que sirvieron como documentos de identidad.
Con el terremoto de 1931, se suspendieron las actividades del Consulado de la República de China, siendo reanudadas al año siguiente con la llegada del vicecónsul, Y. T. Ling. El Consulado de la República de China fue elevado a nivel de Legación en 1955. Finalmente, la representación fue elevada a nivel de Embajada en 1967. El primer embajador chino acreditado en Nicaragua fue Tsechang K. Chang, quien presentó sus credenciales en 1962.

Inauguración del Parque Nicaragua en el poblado de Luchow, distrito de Taipei.


Las relaciones diplomáticas entre los dos países se mantuvieron durante la primera etapa tras el triunfo de la Revolución Sandinista. Sin embargo, Nicaragua optó por reconocer a la República Popular China el 7 de diciembre de 1985, y se rompieron las relaciones diplomáticas con la República de China. El 5 de noviembre de 1990, Nicaragua reestableció los lazos diplomáticos con la República de China, y rompió relaciones con China continental.
Con el reestablecimiento de los lazos diplomáticos, Lin Ki-tsen fue designado como embajador de la República de China. Dentro de esta nueva etapa de relaciones oficiales, ambos países han firmado una serie de acuerdos y convenios que activan muchos programas de cooperación bilateral. Dentro de este nuevo contexto diplomático, también emigran hacia Nicaragua muchos ciudadanos taiwaneses, que han realizado múltiples inversiones y han añadido una nueva faceta a la colonia china en ese país.
En 1906, Nicaragua inaugura un Consulado en la entonces colonia británica de Hong Kong. En 1932, el Consulado fue trasladado a territorio chino, nombrándose como cónsul a Max Katt Winkerl. Con el traslado del Gobierno Central a Taiwan en 1949, la Legación Nicaragüense fue trasladada a Taipei.
Según cifras de la Asociación Chino Nicaragüense, la comunidad china en Nicaragua está conformada por unas tres mil personas, los cuales contribuyen a la economía nacional en diferentes sectores productivos y de servicio, entre estos restaurante, tiendas de ropa, entre otros campos. Entre ellos, alrededor del diez por ciento son de origen taiwanés. El resto, en su mayoría, tienen ascedencia cantonesa. Si se cuentan a los nicaragüenses de ascendencia china, la cantidad podría fácilmente llegar a unas doce mil personas.
Las familias chinas que actualmente residen en Nicaragua se sienten muy orgullosas de cómo sus antepasados, con un gran sentido de disciplina y abnegación, fundaron y desarrollaron empresas dedicadas no sólo al comercio, sino que también a la industria, especialmente de dulces, ropa, jabón, así como actividades de transporte, restaurantes, bares, madera, etc., constituyendo en la actualidad un ejemplo de lo que se puede lograr, aún partiendo de cero.


ENTREVISTA

Con motivo de celebrarse el Centenario de la República de China este año, se hizo una entrevista al Embajador de la República de Nicaragua ante la República de China, S.E. William Tapia Alemán, sobre el pasado, el presente y el futuro de las relaciones bilaterales entre estas dos naciones amigas. A continuación, le presentamos un extracto de la entrevista.

Embajador Tapia, ¿Cómo puede describir las relaciones entre Nicaragua y la República de China?
Embajador Tapia Alemán:
Las relaciones entre Nicaragua y la República de China se remontan más allá de hace 75 años, desde que se encontraba en el continente chino, y sólo hubo una breve interrupción en 1985. En 1990 se reanudaron nuevamente las relaciones entre ambas naciones, y desde entonces siempre han sido excelentes.
La primera vez que vine a Taiwan fue en 1963, becado por el Gobierno de la República de China, cursé estudios en la Universidad Nacional de Taiwan; luego, partí en 1968, y regresé nuevamente a Taiwan en 1972, como encargado de negocios. Yo era el jefe de la misión e instalamos la primera oficina de la Embajada de Nicaragua en Taiwan; en 1975 regresé a mi país, y ahora recientemente en 2007, volví a Taiwan como embajador de mi país. He visto a Taiwan crecer, desarrollarse, así como cuando uno ve a una planta que nace, se desarrolla y llega hasta lo alto y sigue creciendo. Taiwan sigue creciendo. Cuando volví en 2007, quedé maravillado de ver cómo Taiwan en tan poco tiempo había logrado un progreso tan grande.
Nicaragua siempre ha mantenido buenas relaciones con Taiwan. Desde que el gobierno sandinista subió al poder las relaciones se han vuelto excelentes, han ido mejorando y ahora mantenemos relaciones diplomáticas, amistosas, comerciales y culturales, todas muy profundas, muy enraizadas.
En el campo diplomático tengo la suerte de ser muy apreciado por el Gobierno de la República de China y he podido de esta manera realizar un trabajo más eficiente, más productivo para mi país, y hemos logrado afianzar los vínculos que unen a nuestros dos países.
En el campo comercial, la relación no podría ser mejor. Con la firma del tratado de libre comercio en enero de 2008, las exportaciones de Nicaragua hacia Taiwan se dispararon y hemos llegado a tener un récord de exportaciones ese mismo año de 18 millones de dólares estadounidenses, aumentando en 2009 a pesar de la recesión económica, y en 2010 seguramente sobrepasaremos los 25 millones sólo de exportaciones de Nicaragua a Taiwan.
En cuanto a las relaciones culturales, todo va muy bien también. Muchos troupes de Taiwan han llegado a Nicaragua y se han presentado en varias ciudades; y de manera recíproca, la gente de Nicaragua también ha participado en muchos eventos culturales.
En relación a las misiones técnicas de la República de China en Nicaragua vale mencionar que Nicaragua es un país extremadamente rico en recursos naturales y agrícolas, y tenemos la suerte de contar con el excelente equipo de trabajo de la Misión Técnica de Taiwan, quizás la mejor entre todas las que tiene en el mundo. Recientemente, se reunieron en Nicaragua todos los jefes de las misiones técnicas de Taiwan en el mundo para estudiar y observar el milagro que ocurre en nuestro país, que ha tenido un altísimo porcentaje de rendimiento desde que se instaló a principios de los años setenta en Nicaragua.
Actualmente, también hay 140 estudiantes nicaraguenses becados por el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de China y TaiwanICDF (el Fondo de Cooperación y Desarrollo Internacional), que cursan estudios a nivel universitario y de postgrado.


S.E. William Tapia Alemán, Embajador de la República de Nicaragua. (Cortesía de Hilmar J. Arévalo R.)



¿Cómo ve el futuro de las relaciones entre ambas naciones?
Embajador Tapia Alemán:
Brillante, para hablar sinceramente, creo que la ayuda desinteresada que siempre nos ha prestado Taiwan, es algo que mi país agradece. Por mi parte, que vine a Taiwan siendo un muchacho de bajos recursos, becado por el Gobierno de la República de China, le debo mucho a Taiwan. Creo que hay que retribuir esa deuda, y hago lo que pueda para que aumenten más y más las relaciones, y se mantengan sólidas, y que no vaya a haber un tropiezo o un paso en falso. Mi meta es que se consoliden más y las mantengamos por siempre. La República de China se lo merece, es un pueblo trabajador, muy culto y educado, con gran carisma y calor humano.

¿Qué mensaje desea dirigirle a la República de China en su Centenario de fundación?
Embajador Tapia Alemán:
Le diría al Gobierno de la República de China y a toda su gente que los felicito por haber llegado a este gran acontecimiento que es la celebración de 100 años de fundación. Es como cuando un individuo celebra sus cien años de vida, que todavía está fuerte y pujante. La República de China con cien años de existencia, se ha mantenido vigorosamente, y sigue siempre más y más hacia arriba. Creo que gracias a sus administraciones anteriores, por ejemplo, la del Generalísimo Chiang Kai-shek y la de su hijo Chiang Ching-kuo —a quienes admiro muchísimo, y a éste último a quien tuve el honor de conocer personalmente— se sentaron las bases de lo que este país es hoy día, a través de la enseñanza, la disciplina, el respeto mutuo, y el amor hacia su terruño. Así como por la voluntad del pueblo de Taiwan, que es un pueblo que trabaja primero por su país; y luego, para su bienestar personal.
Finalmente, reitero mi mensaje de felicitación a la República de China y su pueblo en su cien aniversario de existencia, y que vengan otros cien y cien más.

Entrevista por Hilmar J. Arévalo R.



NOTA: Para confeccionar el presente escrito se ha tomado como referencia la obra Raíces y Huellas Chinas en Nicaragua, de J. Fabio Lau Sandino.

martes, 15 de marzo de 2011

México: desde los días del Galeón de Manila...


Entre los países latinoamericanos, México probablemente sea aquel que ha tenido relaciones por más tiempo con China. La primera documentación de un encuentro entre los dos países se remonta a 1565, cuando el Galéon San Pablo arriba a las costas de Acapulco, proveniente de Manila. A su mando estaba el fraile agustino español Andrés de Urdaneta, quien realizó la larga y peligrosa jornada con sólo una brújula y sus conocimientos sobre el viento y las mareas.


La "Nao de China" o "Galeón de Manila", según un grabado de la época, inició los contactos informales entre China y México.

Para llegar a Acapulco, la nave partió hacia el norte desde Cebú, girando posteriormente hacia el este con dirección al Nuevo Mundo. La gira resultó más larga de lo calculado y desafortunadamente, gran parte de la tripulación pereció antes de llegar a tierra firme, debido a que no llevaban suficiente suministros.
Este encuentro de culturas se produce con este primer “Galeón de Manila”, que llevaba consigo mercaderías de China. A partir de ese entonces, se inició una ruta marítima comercial que duró casi 300 años. La nueva ruta descubierta por Andrés de Urdaneta permitió a los Galeones de Manila navegar regularmente entre México y Filipinas. Estas rutas se mantuvieron en secreto para proteger a los barcos españoles de los piratas ingleses y holandeses.
El Galeón de Manila no era el nombre de ningún barco en específico, sino más bien la denominación genérica con el que se llamaba a las naves españolas que atravesaban el Pacífico desde Manila hasta Acapulco o viceversa. Urdaneta comprobó la existencia del Tornaviaje o ruta de regreso a México a través del Océano Pacífico, gracias a la corriente de Kuroshio, que comienza a tomar cuerpo en la costa oriental de Taiwan.
La navegación desde América a Filipinas, ya era conocido desde tiempos de los viajes de Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano. Para alcanzar la corriente de Kuroshio, era menester para las naves que partían de Manila, navegar hacia el norte, con dirección a Taiwan.
El Galeón de Manila, ahora llamado por algunos autores como la “Nao de China” , transportaba a la Nueva España mercaderías suntuosas en aquel entonces, incluyendo especias exóticas tales como la pimienta, el clavo de olor y la canela; artículos de porcelana, marfil y laca; así como tafetanes, sedas, brocados, terciopelo y otros géneros de tela.
Estas mercaderías eran adquiridas en las islas del Sudeste Asiático y estaban principalmente destinadas a los mercados europeos. También sobresalían exquisitas piezas de artesanía china, biombos orientales, abanicos, espadas japonesas, alfombras persas, jarrones de la dinastía Ming y muchos productos más.
Los mercaderes de Asia Oriental, en su mayor parte chinos, generalmente realizaban sus operaciones comerciales con un estándar de plata, y los bienes eran comprados principalmente con la plata mexicana. De hecho, el peso mexicano de plata fue moneda de curso legal en China prácticamente hasta la Segunda Guerra Mundial. Especialmente la moneda de ocho reales fue tomada como medida de plata para las transacciones comerciales en China.
Estos galeones llegaban al Nuevo Mundo transportando mercaderías exóticas provenientes del Asia Oriental, y que indistintamente de su procedencia, eran denominados “productos chinos”.

Tarjeta postal mexicana moderna que muestra el traje de la "China Poblana.

Desde Acapulco, los cargamentos eran por tierra a Puebla, donde la influencia oriental es notoria en su artesanía y en sus tradiciones como la de la "China Poblana", al Ayuntamiento de México, y a través de México hasta el puerto de Veracruz, en el golfo de México, donde fueron reembarcados en la flota de Indias con destino a España o a los puertos del Atlántico.
En esa época, México era sede del Virreinato de Nueva España, extensión territorial donde se encontraba una de la más grandes fuentes de riqueza para la Corona Española, que la utilizaba para financiar sus gastos de Estado, costos de guerras o para acuñar moneda circulante. El virreinato también fue uno de los principales puntos de occidentalización en América.


Anverso y reverso de una moneda mexicana de 8 Reales con marcas metálicas en chino. La moneda acuñada en 1810, estuvo en circulación en China y los sellos estampados denotan los propietarios que tuvo la moneda en su larga trayectoria mercantil en el país.

Fue desde México donde partieron las expediciones para la conquista de Filipinas. Fernando de Magallanes llegó al archipiélago filipino en 1521 y tomó posesión jurídica bajo el trono español de las islas. En 1542, el virrey Antonio de Mendoza envía una expedición hacia las Indias Orientales en busca de nuevas rutas comerciales. La misma fue encabezada por Ruy López de Villalobos, quien partió del Puerto de Navidad al frente de cuatro carabelas.
En 1543, la flota llegó a la costa sur de la isla de Luzón, donde exploraron la costa e hicieron contacto con los indígenas del archipiélago. De allí partieron hacia el este hasta alcanzar la isla de Leyte, pasando a nombrar tales islas como las Filipinas en honor al rey Felipe II. Posteriormente, se creó la Capitanía General de las Filipinas, que constituyó administrativamente parte del Virreinato de Nueva España.
Los datos históricos de México registran que en el siglo XVI ya había barrios chinos en algunas ciudades. Médicos, sastres, tejedores, orfebres, herreros, carpinteros y comerciantes chinos se establecieron en ellos trabajando de generación en generación. En su memorial fechado el 22 de junio de 1635 y dirigido a Pedro Santillán, presidente del cabildo de la Ciudad de México, Fernando Souza se quejaba del creciente número de barberos chinos en la Ciudad de México que ocupaban los trabajos de los nativos y pedía que tomara medidas para reducir la cantidad de las barberías chinas a doce fuera del centro de la ciudad.
En el siglo XVII, un gran número de de colonos y esclavos chinos se vieron obligados a realizar faenas en las minas de Zacatecas. En 1646, se reportan también que había muchos chinos trabajando como esclavos en la mina de Francisco de Escobedo, en Tepic, al sudoeste del país.
Según el Registro Nacional de Extranjeros del Archivo General de la Nación, los chinos sumaban 214 en el periodo 1875-1899, y llegaron a alcanzar 3.442 en la década de 1900-1910. En realidad, era mucho mayor el número de los chinos que llegaron a México desde Estados Unidos, porque muchos de ellos entraron en México en forma irregular, sin registro migratorio.
La representación administrativa mexicana contrataba en Estados Unidos a obreros chinos para la construcción del ferrocarril. Entre los años 1876 y 1877, un grupo de trabajadores chinos contratados por comerciantes ingleses, llegaron a Ensenada provenientes de EE.UU., dedicándose a talar los árboles cuya madera servía de combustible a los trenes; construir caminos y trabajar en las minas. En 1884, llegaron los chinos a Guymas. Al año siguiente, llegó un grupo de chinos a Tampico, contratado por comerciantes estadounidenses de ese lugar. En 1889, se registran más de 30 migrantes asiáticos en Ensenada. En 1891, llegaron a México los primeros inmigrantes procedentes en directo de China.
China contaba con una población cercana a los 150 millones de personas en el siglo XVI, siendo probablemente ya la nación con mayor población en el mundo. En el otro lado del mundo, México estaba en plena época colonial, donde se la sangre hispana comenzaba a mezclarse con la indígena para producir el mestizaje que encontramos en el día de hoy. Durante más de dos siglos y medio, se mantuvo un puente marítimo, cultural y comercial entre las dos naciones. En ese período, China continuó esencialmente su aislamiento del mundo exterior para concentrarse en el control y consolidación de su propio imperio. Mientras tanto, México fue avanzando a sus primeros intentos independentistas
China era una potencia de primer orden en esos momentos, pero su aislamiento no permitió su comparación dentro del marco general de las potencias económicas del momento. Sin embargo, ningún estado europeo hubiera podido superar al Celeste Imperio en términos de productividad agrícola, capacidad industrial, complejidad comercial, sofisticación burocrática, logros culturales, trazado urbanístico o estándar de vida en el siglo XVI.
La navegación en esa época era una verdadera hazaña para quienes se aventuraban hacia los mares. Era necesario unos cuatro meses para viajar cruzando el Océano Pacífico entre Manila y Acapulco; y los galeones fueron el principal vínculo entre las Filipinas y el Virreinato de México, y desde allí, en forma indirecta, con España misma.

Grabado antiguo que muestra a mercaderes chinos en el puerto de Manila. Observe que el paisaje es imaginariamente "chino", ya que en esos entonces, todo lo que fuera de Asia era interpretado al estilo chino.


Muchos de los navegantes, que eran conocidos como “kastilas” o españoles en Filipinas, eran en realidad de origen mexicano. En muchos aspectos, la cultura hispana de Filipinas tiene nexos comunes con la cultura mexicana. Por ejemplo, la Virgen de Guadalupe, una importante advocación mariana de la religión católica con orígenes méxicano, también goza de gran devoción en Filipinas y es la Patrona de Cebú. La leyenda supone que una estampita de la Virgen de Guadalupe fue hallada por un campesino en el lugar donde se encuentra actualmente la Basílica en Cebú. Lo más probable es que fue traída desde México por algún miembro de la tripulación.
Después de la independencia de México en 1821, el comercio a través del Pacífico continúo, a excepción de algún que otro breve período de interrupción. Los Galeones de Manila navegaron por el Océano Pacífico durante casi tres siglos, proporcionando a España sus cargamentos de artículos de lujo, así como beneficios económicos e intercambio cultural.
En China, el período cubre las dos últimas dinastías, Ming (1368 - 1644) y Ching (Qing, 1644 - 1911). El antaño imperio comenzó a sentir el acoso de las potencias europeas, con una insaciable sed de conquista y expansión. La relativa tranquilidad y armonía que vivió el pueblo chino durante siglos se vio de repente rota por las agresoras invasiones de dichas potencias. Así, el Imperio Ching entra en un período de una gran crisis política, económica y social.
En 1897, Wu Tingfang, ministro plenipotenciario de la Dinastía Ching en Estados Unidos, y Matías Romero, ministro plenipotenciario mexicano acreditado en ese país entablaron negociaciones y redactaron conjuntamente, tras numerosas consultas y concesiones recíprocas, un proyecto del tratado. Al año siguiente, cuando ya se disponían a firmarlo, falleció Matías Romero. En verano de 1899, Manuel de Aspiroz, el nuevo ministro plenipotenciario de México en EE.UU. se reunió con Wu Tingfang, redactando conjuntamente el proyecto final del tratado.
Consecuentemente, las relaciones diplomáticas entre ambos países se formalizan el 14 de diciembre de 1899 mediante la suscripción del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre los Estados Unidos Mexicanos y el Imperio Chino, cuyo Artículo 11 establecía el derecho de cada país de nombrar un Agente Diplomático ante el gobierno del otro.
El Tratado fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el 24 de julio de 1900. Con fundamento en su artículo 10, este Tratado registraba una intención bilateral en el sentido de que "Habrá perpetua, firme y sincera amistad entre los Estados Unidos Mexicanos y el Imperio de China, así cómo de sus respectivos súbditos y ciudadanos”.
El establecimiento de las relaciones bilaterales constituyó un punto de viraje en la historia de las relaciones entre China y México en diversos terrenos. En primer lugar, aumentó la inmigración china en México. En 1904, los inmigrantes chinos sumaban 8.000 y en 1910, ascendían a más de 20.000. El establecimiento de las relaciones diplomáticas mejoró en cierto sentido las condiciones de vida de los obreros chinos e inmigrantes chinos en México, redundando en favor de su estatus legal.
A inicios del siglo XX, muchos trabajadores chinos quedaron sin empleo ya que se había completado la construcción del ferrocarril,. Además, debido a un decreto aprobado en Estados Unidos contra los emigrantes chinos, muchos paisanos llegaron al norte de México provenientes de San Francisco y otros lugares del vecino en el norte.
Los chinos se establecieron en Baja California, Coahuila, Chihuahua, Sonora, Nuevo León, Sinaloa y Tamaulipas. Inicialmente fueron empleados en la construcción de los ferrocarriles y carreteras. También trabajaban en el campo de cultivo y en las minas. Este grupo ético oriental contribuyó a la fundación y la prosperidad de ciudades fronterizas como Mexicali.
En Tamaulipas los chinos primero trabajaron en construcción del ferrocarril de Tampico a San Luis Potosí, luego en la explotación de petróleo. A partir de Tampico ampliaron su zona de influencia a la Huasteca veracruzana, donde fundaron una red de comercios alineada con la explotación de hidrocarburos en Tancoco y Cerro Azul, y el esparcimiento de los obreros petroleros.
Los primeros inmigrantes chinos en Chiapas llegaron 1890, procedentes de Panamá. Se dedicaron al comercio minorista. Posteriormente, algunos se mudaron a Tapachula, donde tambien establecieron prósperos negocios. En 1898, arriban unos mil trabajadores chinos a Oaxaca para trabajar en las del ferrocarril.
También se registran empresas por parte de inversionistas chinos. Por ejemplo, un grupo de comerciantes chinos residentes en San Francisco llegaron a Baja California en 1889, donde invirtieron US$328.000 en operaciones mineras. En Sonora, también se tiene documentación de inversiones en minas por un empresario de Shanghai.
Kang You-wei (1858~1927), uno de los promotores de la reforma en China, viajó a México en enero de 1906 para investigar las posibilidades de invertir en el país. Kang realizó una serie de viajes para reunirse con la diáspora china con el fin de promover una monarquía constitucional para China. En Torreón, fundó el Banco China-México, subsidiaria de la Corporación Comercial México-China. Esta empresa fue creada con fondos de la Paohuanghui (Baohuanghui, 保皇會) o Sociedad de Protección al Emperador. El banco se dedicaba a la compra y venta de bienes raíces, así como transferencia de fondos a Nueva York Y Hong Kong. También logró ganar la licitación para construir el tranvía de Torreón.
Irónicamente, Torreón también fue el sitio de la más violenta masacre contra los inmigrantes chinos en las Américas. En una tarde de 1911, 303 chinos fueron asesinados al inicio de la Revolución Mexicana.
El banco, junto con un club chino, así como varias tiendas y restaurantes, fueron objetos de saqueo por parte de las tropas de Francisco I. Madero. Las mismas entraron en la ciudad de Torreón el 15 de mayo de 1911, comandadas por su hermano, Emilio Madero.
Durante la época de la Revolución, la comunidad china fue tenazmente perseguida y se prohibió la inmigración china. En la década de 1920, los gobiernos de China y México revisaron el Tratado de 1899 y firmaron un acuerdo que serviría como modus vivendis. Según este acuerdo, el Tratado de 1899 continuaría vigente hasta que se elaborara una enmienda definitiva. La inmigración de trabajadores chinos a México estaría sujeta a las regulaciones que establecieran en común acuerdo ambos gobiernos. De hecho, el Gobierno mexicano prohibió la inmigración de trabajadores chinos en 1921.
Tras el triunfo de la revolución encabezada por el doctor Sun Yat-sen y la consiguiente proclamación de la República de China en 1912, la Legación Mexicana recibió instrucciones de continuar representando los intereses de México ante el nuevo Gobierno.
La prohibición contra los emigrantes chinos se calmó con la toma llegada al poder del presidente Lázaro Cárdenas, en 1936. Aumentó paulatinamente el número de los chinos en México, y en 1943, se estima que habían unos 12.500 chinos en esa nación norteamericana.
En 1943, los gobiernos de México y China acordaron elevar sus respectivas legaciones a nivel de embajada. El general Heliodoro Escalante presentó sus cartas credenciales al presidente Chiang Kai-shek en 1945, como primer embajador de México en China.
Durante la guerra civil entre nacionalistas y comunistas, el Gobierno Central dirigido por los nacionalistas fue derrotado en 1949 y su sede fue trasladada a Taiwan. En el territorio continental, el Partido Comunista proclama la creación de la República Popular China el 1º de octubre de ese año, designando como capital a Pekín.


Algunas vistas de la celebración del Bicentenario de México en la ciudad de Taipei, Taiwan. (Fotos cortesía de la Oficina de Enlace de México en Taiwan)

De 1949 a 1971, México mantuvo relaciones diplomáticas con la República de China, aunque hubo diplomática mexicana en el país durante ese período, siendo el Embajador de México en Japón concurrente ante la República de China.
Tras el ingreso de China continental en las Naciones Unidas y el subsecuente retiro de Taiwan en 1971, el presidente Luis Echeverría reconoce a la República Popular China como el único gobierno legítimo de China. Finalmente, México opta por romper las relaciones con Taiwan y reconocer diplomáticamente a China continental el 14 de febrero de 1972.
En julio de 1991, la Secretaría de Relaciones Exteriores, con fundamento en el artículo 28, fracción primera de la Ley Orgánica de la Administración Publica Federal, acordó la apertura en Taipei de una oficina de enlace consular, dependiente del Consulado General de México en Hong Kong, y que se denomina Oficina de Enlace de México en Taiwán, misma que opera como una entidad de tipo privada. Pero técnicamente hablando, es una ventanilla de enlace consular en Taipei, ante la ausencia de relaciones diplomáticas.
Durante casi un siglo, China vivió de continuos tumultos que causaron hambre, miseria, desesperación y represión en su pueblo. Tras la derrota de China en la guerra contra Gran Bretaña en 1840, China no disfrutó de mayor paz, ni interna ni externa. Se vió envuelta en guerra con casi todas las potencias occidentales, que en su ambición expansionista, intentaron una y otra vez conquistar el Celeste Imperio. Posteriormente, vino la cruenta guerra contra los japoneses y la Guerra Civil, que culmina en 1949 con la llegada de los comunistas al poder. Esta desesperante situación fue una de las causas principales de la actual diáspora china.



ENTREVISTA

En ocasión de celebrarse el Centenario de la República de China, el titular de la Oficina de Enlace de México en Taiwan, Martín Muñoz-Ledo Villegas, nos relata acerca del estado de las relaciones entre los países en la siguiente entrevista:

Sr. Martín Muñoz Ledo Villegas, titular de la Oficina de Enlace de México en Taiwan

Señor Titular, ¿cuáles son las funciones de la Oficina que preside?
Representante Muñoz-Ledo Villegas:
La Oficina de Enlace de México fue establecida en junio de 1991. La finalidad de su establecimiento fue atender cuestiones de tipo comercial, financiero y cultural. También atender asuntos relacionados con los servicios de tipo consular, tanto para la expedición de visas como la legalización de documentos a efectos de que puedan ser válidos en México.
Si bien es cierto que esta oficina es una que actúa con caracter privado, si es muy importante a fin de apoyar las actividades de tipo económico y financiero de México en Taiwan. Buscando sobre todo la atracción de inversiones de Taiwan a México, las cuales han sido muy prósperas.
La otra parte que nosotros consideramos fundamental es la actividad cultural. Consideramos que la actividad cultural es el eje de nuestro trabajo en Taiwan, en el sentido de que nosotros estamos buscando dar a conocer la imagen de México en sus diferentes aspectos, de tipo histórico, gastronómico, arquitectónico, etc., con el ánimo de que los taiwaneses conozcan más de México. También tiene como objetivo despertar un interés mayor de los taiwaneses para viajar como turistas de un lado; y también para que un mayor de número de empresarios taiwaneses, al conocer nuestra cultura, al conocer nuestra historia y al conocer nuestros gustos, tengan más interés en invertir o realizar más actividades comerciales con México.

¿Cuál ha sido el balance de la actividad económica entre los dos países en estos últimos años?
Representante Muñoz-Ledo Villegas:
Taiwan debe de estar muy contento. Porque la balanza es a favor de Taiwan, en el sentido de que la cantidad de bienes que se exportan de Taiwan a México es muy alta. Nosotros estamos exportando de México a Taiwan una cantidad mucho menor. Sin embargo, como socios comerciales, debo resaltar que Taiwan es el cuarto socio comercial de México en Asia-Pacífico. Solamente es superado por China, Japón y Corea del Sur; siguiendo luego Taiwan.
Eso significa para nosotros un acercamiento muy importante. Ahora, estamos interesados en buscar la exportación de productos cárnicos mexicanos a Taiwan. Estamos en proceso ante las autoridades sanitarias taiwanesas para conseguirla.
En lo que estamos muy satisfechos, aunque no en lo absoluto es en la cuestión de las inversiones. En este aspecto, el monto de las inversiones taiwanesas hacia México son considerables. Hay unas 200 empresas importantes trabajando allá. La otra parte fundamental es el turismo. El dato no es muy actual, pero en 2008, en términos globales, Taiwan fue la segunda región en Asia-Pacífico, después de India, que más turistas envió con destino a México. México ofrece una gran variedad de aspectos importantes para los taiwaneses, que sabemos que a ellos les gustan y pueden disfrutar.

¿Nos resume algo de las actividades culturales más recientes?
Representante Muñoz-Ledo Villegas:
Como comenté, las actividades culturales son un tema muy importante para nosotros. Han sido fascinantes. Por ejemplo, tan sólo el año pasado, realizamos 13 actividades culturales de diferentes tipos: fotografía, gastronomía, exhibición de pintura contemporánea, conciertos de música y otros. La idea es que la gente acá conozca más de México.
Una de las partes más importantes de esa difusión cultural es la creación de un boletín electrónico que estamos redactando en idiomas español y mandarín, y en donde hablamos de diferentes temas sobre cultura mexicana. Este boletín es publicado cada mes.
Si me permite también, en el área cultural estamos muy interesados en la cuestión académica. Queremos promover una participación más directa. Apoyamos mucho a que las universidades de Taiwan y de México se acerquen. Recientemente fue firmado acuerdo entre la Universidad Fujen y la Universidad Iberoamericana. La Universidad Tamkang también es muy activa, sobretodo su Departamento de Estudios Americanos.

¿Cuál es su mensaje en ocasión del Centenario de la República de China?
Representante Muñoz-Ledo Villegas:
Como Oficina de México establecida aquí en Taiwan, estamos muy contentos de tener contactos con todos los taiwaneses. Esperamos que todos disfruten de la fiesta, y sobretodo, les deseamos prosperidad, y que nuestros intercambios y cooperación sean cada vez mayores.

martes, 8 de marzo de 2011

A más de un siglo y medio de relaciones con Panamá


En su edición del 1º de abril de 1854, el Panama Herald anuncia la llegada en el día anterior del bergantín Sea Witch con 705 trabajadores chinos contratados para trabajar con la Compañía del Ferrocarril de Panamá. Estos pioneros chinos, llegaron contratados para trabajar en la construcción del ferrocarril, que posteriormente sería el primer ferrocarril transcontinental y transoceánico en el mundo.
Desde ese entonces, la inmigración china a ese país centroamericano ha ido aumentando gradualmente, hasta llegar a constituir un importante segmento de la sociedad panameña en la actualidad.
Poco tiempo después su llegada, la melancolía, lo difícil del clima, las enfermedades, el idioma y la alimentación; junto con la falta del suministro de opio que se les daba en pago, obligó a cientos de ellos a recurrir a la solución extrema para sus aparentemente insuperables problemas: el suicidio.

Una reunión de la Asociación de Jóvenes Chinos en la ciudad de Colón, en el año 1955.

Para los sobrevivientes, la situación en ese nuevo país de adopción no era nada fácil. Por su dedicación y persistente esfuerzo, los chinos lograron mejorar su situación económica, lo que motivó que se creara un movimiento discriminatorio; que llegó a formalizarse, el 5 de agosto de 1890, con el nombre de Sociedad Anti-China. En 1904, se promulgó en Panamá la Ley 6, que prohibía la inmigración de chinos, sirios, turcos y norteafricanos de origen turco.
Este resentimiento se convirtió en una persecusión formal contra los chinos durante el mandato de Arnulfo Arias Madrid, en cuya constitución promulgada en 1941 revocó la ciudadanía panameña a todos aquéllos de ascendencia china. Muchos chinos perdieron sus negocios y se vieron obligados a emigrar a otros países o retornar a China. Afortunadamente, Arias Madrid fue derrocado y su criticada constitución fue derogada en 1946.
Las relaciones oficiales entre los dos países se remontan a finales de la dinastía Ching (Qing), cuando Panamá establece relaciones diplomáticas con el Imperio Chino en 1909. A inicios del siglo XX, el Imperio Chino estableció un consulado general en Panamá para atender a los inmigrantes chinos en el istmo.
Tras la revolución de Hsinhai (Xinhai) en 1911, y la subsecuente fundación de la República de China, Panamá es uno de los primeros países del mundo en reconocer oficialmente a la nueva nación asiática. Ya en la era republicana, se fundó una legación diplomática en la Ciudad de Panamá, siendo elevada a nivel de Embajada en 1954. Por otro lado, el Gobierno de Panamá inauguró su Embajada en China en 1933. Panamá es el país que ha mantenido por mayor tiempo relaciones ininterrumpidas con la República de China.

El ministro de Relaciones Exteriores chino, Timothy C. T. Yang, se reúne con el vicepresidente y ministro de Relaciones Exteriores de Panamá, Juan Carlos Varela Rodríguez; en el transcurso de la visita del primero en septiembre de 2010. Los dos cancilleres repasaron el estado de los acuerdos y compromisos derivados de la visita que realizó Varela Rodríguez a Taiwan meses antes.

Los años cuarenta y cincuenta del siglo XX fueron de gran inestabilidad en China, que vivió en medio de grandes conflictos y guerras. Las relaciones entre los dos países tuvieron poca relevancia en esa época.
Durante la década de 1960, Taiwan comenzaba su despegue económico y superaba definitivamente la crisis de una inminente invasión chino-comunista. En ese entonces, el Gobierno decide reforzar en forma pragmática sus relaciones con Panamá.
Chiang Kai-shek decide enviar como embajador a uno de sus más allegados colaboradores, el general Huang Jen-lin, uno de los asesores militares más cercano al entonces Presidente.
El embajador Huang arriba a Panamá en 1965 y permanece en el Istmo durante una década. Su gestión fue decisiva en el afianzamiento y posterior profundización de los lazos entre ambos países. Poco después, el Central Trust of China, la institución de fideicomiso del Estado, abre un centro de exhibiciones de mercaderías taiwanesas en la Zona Libre de Colón.
Huang también gestionó la llegada de la Misión Técnica Agrícola China, que inició formalmente sus operaciones en 1970 en Hato de Jesús, Montijo. Desde entonces, ha cumplido sus funciones en forma ininterrumpida hasta el día de hoy, contribuyendo al desarrollo de la tecnología agropecuaria en el país. Actualmente, es conocida como la Misión Técnica de Taiwan.

El Centro Cultural Chino Panameño, el ente más importante de difusión de la lengua y cultura chinas en el área de Centroamérica y el Caribe.

En 1980, se funda el Centro Cultural Chino Panameño, una asociación de carácter cívico cultural en la ciudad de Panamá. Dentro del mismo funciona el Instituto Sun Yat-sen, que imparte educación hasta el nivel secundario. Este es el centro más importante de difusión de la lengua y cultura chinas en el área de Centroamérica y el Caribe.

El Excelentísimo Sr. Ricardo Alberto Martinelli Berrocal, presidente de Panamá, posa junto con otras altas autoridades chinas y panameñas durante el Seminario sobre Comercio e Inversiones en Panamá que realizó en octubre de 2010 en Taipei, Taiwan.


Como parte del Centro Cultural Chino Panameño, se construyó el Parque de la Amistad Chino-Panameña como símbolo de la amistad entre los dos pueblos. Inaugurado en 1987, el mismo cuenta con una plazoleta al estilo chino con las estatuas de los doctores Manuel Amador Guerrero, gestor de la Independencia de Panamá; y Sun Yat-sen, fundador de la República de China.
No se sabe con exactitud el porcentaje real de panameños de ascendencia china. Un censo realizado en 1980, indica que 1.890 chinos provenientes de China Continental habían ingresado al país, así como 28 de Taiwan.
Los censos más recientes ya no catalogan al individuo por su origen étnico y es por eso que no se tienen datos de cuantos ciudadanos son de origen chino. Generalmente se estima que entre el 6 y 8 % de la población total de Panamá es de origen chino. Por otro lado, algunos autores consideran que los panameños con ascendencia china podría llegar al 35%, pero es probable que en realidad sea alrededor del 25%. Nos referimos a personas que no tienen rasgos orientales, pero tienen algún apellido chino en su ascendencia.
De la tradicional imagen del “chinito de la abarrotería”, la comunidad chino-taiwanesa en Panamá se ha integrado totalmente en la fibra humana de la nacionalidad panameña, llegando a sobresalir en toda la gama del ramo profesional y aportando sus indelebles contribuciones en la economía, costumbres, gastronomía y cultura del istmeño país.


ENTREVISTA











S. E. Mario Luis Cucalón D'Anello, embajador de la República de Panamá.


En ocasión de celebrarse el Centenario de la República de China, hemos entrevistado al Embajador de Panamá ante la República de China, S.E. Mario Luis Cucalón D'Anello, quien nos comenta acerca del estado actual de las relaciones diplomáticas entre los dos países.

Señor Embajador, ¿nos podría resumir un poco las relaciones entre la República de China y Panamá?
Embajador Cucalón D'Anello:
Las relaciones de Panamá con la República de China datan de la época de la última dinastía china. Precisamente cuando Panamá inició la construcción del ferrocarril, muchos ciudadanos chinos inmigraron a Panamá en búsqueda de nuevas oportunidades. Desde entonces, las relaciones entre las dos naciones se han mantenido estables.
Durante toda esta larga historia de relaciones diplomáticas entre las dos naciones, las mismas han sido muy cordiales. Panamá ha pasado tanto las buenas como las malas junto con China. Al producirse su declaración como República hace ya casi cien años, Panamá reconoció en ese momento al nuevo Gobierno. Al igual que en el año 1949, cuando Chiang Kai-shek se retira con sus allegados políticos y tropas a Taiwan, tras su derrota frente a la revolución comunista; Panamá siguió reconociendo a la República de China como un país respetuoso de la democracia.
Y hoy en día, sesenta y uno años después de la retirada a Taiwan, Panamá sigue reconociendo a la República de China como Gobierno legítimo de China, actualmente bajo el mando del Excelentísimo presidente Ma Ying-jeou.

¿Cómo describe el actual estado de las relaciones entre los dos países?
ECD:
Desde la toma de posesión del nuevo Gobierno dirigido por el Excelentísimo presidente Ricardo Martinelli Berrocal, las relaciones entre Panamá y la República de China (Taiwan) se han visto fortalecidas hoy día más que nunca en los últimos años. Prueba de ello han sido las reuniones que ha tenido el presidente Ma Ying-jeou directamente con el presidente Martinelli. El presidente Ma estuvo en la investidura del presidente Ricardo Martinelli el 1º de julio del año pasado.
Durante este año y medio de mandato del Gobierno del presidente Ricardo Martinelli, hemos tenido visitas de altos funcionarios del Gobierno de Panamá a Taiwan.

¿Cómo es la relación en los otros planos?
ECD:
En el plano económico, Panamá fue el primer país en firmar un tratado de libre comercio con la República de China (Taiwan), en 2003, hace ya siete años. Después de la firma de ese acuerdo de libre comercio, el intercambio comercial con Panamá se ha multiplicado por 32 veces, según las últimas cifras que he visto. Me refiero al crecimiento de las exportaciones de productos panameños a Taiwan.
El inversionista más grande en Panamá es el Grupo Evergreen, con su puerto de contenedores. El mismo tiene planificado ampliar el puerto para el próximo año, para que esté listo para acoger los barcos post-Panamax luego de la expansión del canal, que estará lista a finales del 2013.
Otro importante inversionista ha sido Mega Commercial Bank, que inauguró su sucursal en Panamá en estos últimos diez años y ha continuado su crecimiento en inversiones en el país. Panamá le sirve de plataforma para desarrollar sus actividades en toda Latinoamérica.
Hoy en día, también contamos con 115 estudiantes panameños becados por el Gobierno en Taiwan, estudiando carreras en diversas universidades en el norte, centro y sur de la isla.

¿Cuál es su mensaje para la República de China en su Centenario?
ECD:
Primero que todo, felicitar al Gobierno y al pueblo taiwanés por la llegada del Centenario de la creación de la República de China. Como país, Panamá tuvo la oportunidad hace siete años de celebrar nuestro Centenario como república, por lo que sabemos que constituye un gran orgullo y es un gran acontecimiento para los pueblos poder celebrar el ser un país independiente. Hoy en día, la República de China ha mostrado aquí en Taiwan lo que significa ser un país democrático, donde hay libertad y prosperidad. También demuestra que habrán muchas celebraciones de centenarios en el futuro, como país libre y democrático.